Después de inmortalizar a cientos de parejas he llegado a la conclusión de que la naturalidad es el principal ingrediente de una fotografía de boda y si la naturalidad va envuelta en un encuadre adecuado, una luz expresiva y un “6º sentido” para disparar en el momento adecuado consigo esa foto que te hace decir ¡esto es lo que buscaba!

 Pero en el reportaje de boda no solo llega con diparar en el momento adecuado en el lugar adecuado también hay que conocer todo aquello relacionado con la tradicionalidad, hay una serie de fotos que son obligadas en cualquier reportaje de boda y son esas fotos, las más cercana a vuestra personalidad, las que conformarán el reportaje de boda.

 ¿Sabéis una cosa? Lo que realmente hará la foto bonita seréis vosotros, sí, he aprendido que si el día más importante de vuestra vida no acompaña, ya sea porque llueve o cualquier otro imprevisto, eso nunca será un inconveniente si se sabe encontrar la belleza del momento.

El álbum de fotos no solo se convierte en el testigo que garantiza vuestro amor, también será en el futuro un reflejo de como eráis cuando os decidisteis a uniros para siempre.

 Nadie se plantearía hace 40 años no revelar las fotos de su boda, antes de la era digital la única forma de ver las imágenes era revelándolas e imprimiendolas en papel por la que la realización de un álbum se hacía indispensable.

 Ahora ya no es necesario realizar el álbum porque las fotos se guardan en un soporte digital y se pueden visionar en una pantalla pero:

Los reportajes de Boda, de tu embarazo, de tu bebé, etc, son momentos claves en la trayectoria de tu familia y es por ello q hay que tener en cuenta el modo más funcional y práctico de echar manos a esas fotos en cualquier momento.

Ya se sabe que la impresión en papel es inmune a la evolución tecnológica y es por ello que hoy, mañana y dentro de 100 años el álbum siempre permanecerá pero un formato de archivo digital no sabemos.